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Despues de 18 meses sigue desaparecido en Oaxaca, el gobierno según había entregado el cuerpo...


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El 20 de noviembre del año pasado, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, recibió a Carlos Moreno Zamora, padre de Israel, el estudiante de la UNAM desaparecido en Chacahua, municipio de Tututepec, el 8 de julio de 2011.
Pareció sorprendido de escuchar que este hombre que ha viajado al menos en 22 ocasiones a su estado tras las pistas del muchacho perdido persista en su búsqueda. Pensé que el caso estaba cerrado. Hasta me dijeron que le habían entregado el cuerpo, dijo el mandatario estatal cuando finalmente decidió despegar los ojos de su smartphone y mirar al hombre que tenía enfrente.
Pues lo engañaron, gobernador. No lo han encontrado; lo que hicieron fue un montaje, una fabricación. ¿O cómo le llama usted a un dictamen judicial donde se presenta una autopsia verbal a falta de cuerpo?, le dijo. El cuerpo al que se refería el mandatario estatal fue tirado al mar y encontrado el 20 de junio de 2011, avistado por unos pescadores que ni intentaron rescatarlo ni dieron aviso a la policía, según anunció el 4 de enero de 2012 el procurador de Justicia estatal, Manuel de Jesús López López. Aun así, se redactó un acta de defunción.
De acuerdo con la indagatoria 149/(Costa)/2011, que en ese momento dio por cerrado el caso, fueron consignadas cuatro personas, acusadas de apuñalar al joven a bordo de una lancha para robarle su teléfono celular (un iPhone, según el expediente; una cámara y dinero en efectivo). Pero Irene Méndez Graf, una de las presuntas culpables, ya fue liberada por falta de pruebas, y los otros tres procesados –Margarito González Domínguez, Honorio Corcuera Noyola y Javier Rodríguez Tapia– se han retractado de sus declaraciones iniciales y han denunciado torturas. El último reconoció que le ofrecieron un millón de pesos para declararse culpable.
Carlos Moreno, quien ha tocado todas las puertas del estado para obtener ayuda, hasta las de Los Pinos, presentó desde el principio su inconformidad por las notorias inconsistencias de la averiguación de la Procuraduría de Justicia de Oaxaca: el cuerpo que describen los pescadores es de un hombre gordo y calvo. Israel es un joven delgado, de estatura media, cabello largo y rizado. Los presuntos asaltantes no pudieron intentar robarle los aparatos que constan en la indagatoria (y que no forman parte del expediente, que sí incluye un avalúo virtual de los mismos) porque Israel no tenía esos equipos, sino solamente un celular de bajo costo que fue encontrado en Jamiltepec, en posesión de una mujer que dice haberlo recogido en un basurero.
Esta pista clave, con el registro de las cerca de 2 mil 500 llamadas entrantes y salientes que se hicieron desde ese número, nunca fue seguida a fondo y fue eliminada de la averiguación. Por último, supuestos peritajes que se realizaron en la lancha donde se dice se cometió el crimen no hallaron ninguna huella hemática. Y la lancha no fue incautada.
Es tan grave la corrupción y la confusión que permean todo el trabajo de los investigadores de los tres niveles que yo pude obtener una copia vendida de la averiguación previa. Peor aún: no me la vendieron a mí, sino a un tercer interesado, en 2 mil pesos.
A lo largo de estos 18 meses en los que Israel ha estado desaparecido, Moreno Zamora fue recibido por el ex presidente Felipe Calderón en el alcázar de Chapultepec, por la ex procuradora Marisela Morales, por los responsables de la ex Siedo, por Pro Víctima, Fevimtra y más recientemente por el presidente Enrique Peña Nieto; apenas el viernes pasado por el titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Pero para este padre desesperado, cada vez más canoso y delgado, sostenido únicamente por la voluntad de conocer el paradero de su hijo, todas estas atenciones de las autoridades de alto nivel, que se comportan como si fueran dioses del Olimpo, no se traducen en hechos. Ellos dicen que sí a todo; delegan las tareas, pero cuando el hilo de la averiguación regresa a Oaxaca todo se vuelve a estancar.
Para él, como para tantos como nosotros que estamos viviendo esta misma desgracia, esto es parte de la impunidad y la revictimización. Todas las familias que estamos buscando a seres queridos desaparecidos sabemos lo que es la omisión de las autoridades, las amenazas, el acoso, la extorsión. Y por ahora no hay nada, ni siquiera la famosa ley de víctimas, que alcance para borrar esta realidad.
Por lo pronto, en Oaxaca, en su primer encuentro con el subprocurador para la Atención de Delitos de Alto Impacto, Héctor Joaquín Carrillo, Moreno recibió una respuesta desconcertante: Perdone, es que no tengo conocimiento del caso. A raíz de su encuentro con Gabino Cué, la indagatoria fue reactivada. Pero no va avanzar si antes no investigan y fincan responsablidades contra quienes desviaron la averiguación, empezando por Francisco Javier Vásquez Martínez, el ex subprocurador de la región Costa, y el comandante de la policía regional Juan Luis Vásquez Martínez, concluyó.