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Las Abejas de Acteal, 20 años de resistencia civil pacífica


Autor: Angie López
El pasado 22 de diciembre se cumplieron 15 años de la matanza en Acateal. El comunicado que emitió el subcomandante Marcos con tal motivo, generó tal revuelo que poco se habló sobre el comunicado de Las Abejas de Acteal, grupo que desde hace 20 años se ha dedicado a promover el respeto a las comunidades indígenas y a la defensa de los derechos humanos. Fue este grupo el que fue víctima de la masacre y sin embargo, poca atención se les prestó cuando los reflectores estaban centrados en Marcos.
El subcomandante expresó: “¿Escucharon? / Es el sonido de su mundo derrumbándose/ Es el del nuestro resurgiendo/ El día que fue el día, era noche/ Y noche será el día que será el día”, en el ya conocido poético y críptico estilo de Marcos.
Sin embargo, el comunicado de Las Abejas es más extenso y contextualiza mejor lo que ha sido la lucha de los pueblos indígenas en resistencia en México.
 La organización civil Las Abejas surgió el 10 de diciembre de 1992, cuando un grupo de personas del municipio de Chenalhó se organizaron para exigir la liberación de otros miembros de su comunidad que fueron injustamente arrestados al llevar a un herido a que recibiera atención médica. Esta organización de la sociedad civil se caracterizó desde sus orígenes por ser un movimiento cristiano y pacifista.
En sus propios términos “(…) hace ya dos décadas, (…) nosotros y nosotras los y las Tsotziles, nos cansamos del olvido, de la represión y opresión, y entonces comenzamos una lucha activa por la defensa de los derechos humanos, por el respeto y reconocimiento como pueblos que somos. Ya que la forma de vida que nos impusieron de arriba hace ya más de 500 años nos ahoga, absorbe nuestra sangre y extermina nuestra existencia humana. Y ese modelo de vida es el sistema capitalista y que ahora es el causante de todos los males que hoy en día existe.”
Cuando se dio el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el 1 de enero de 1994, en busca del reconocimiento y respeto a las comunidades indígenas, Las Abejas de Acteal mostraron su solidaridad con sus demandas, mas se mantuvieron distantes con respecto a las formas, ya que ellos, estaban en contra del uso de las armas.
Acteal está dividido en tres zonas, donde cohabitan comunidades zapatistas, miembros de las Abejas y priistas paramilitares. La matanza se dio en la zona donde habitaban los integrantes de la asociación pacífica y sucedió dentro del contexto de un ayuno y oración que estaban realizando para pedir por la paz en Chiapas.
Aunque la versión oficial indicó que la masacre sucedió por conflictos entre etnias por discrepancias ideológicas, miembros de las Abejas sostienen que fue una estrategia gubernamental para minar al zapatismo en la zona.
La guerra zapatista duró poco tiempo. Once días después de estallar el conflicto se firmó un pacto de no agresión entre el Estado y el grupo insurgente. El 12 de enero, el gobierno de Carlos Salinas ordenó un cese al fuego, a lo que el EZLN respondió ordenando el cese al fuego ofensivo de sus tropas.
Se iniciaron una serie de diálogos que desembocaron en la firma de los Acuerdos de San Andrés el 16 de febrero de 1996.
En este documento, el gobierno se comprometió a modificar la constitución para poder otorgar autonomía y autodeterminación a las comunidades indígenas. Se promovió el respeto a la cultura de las comunidades, así como la procuración de mejor calidad de vida para los indígenas. Las Abejas estuvieron involucradas de forma activa en estos diálogos. Sin embargo, estos acuerdos no se han respetado hasta la fecha.
De acuerdo con Pablo Romo, exdirector del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (CDHFBLC), “mientras los representantes del gobierno mexicano se sentaban a dialogar en busca de la paz, el ejército mexicano comenzó la implementación, por órdenes del ejecutivo federal, una estrategia contrainsurgente descrita como guerra de baja intensidad. La estrategia plantea el entrenamiento de grupos armados al interior de las comunidades que hicieran el trabajo sucio y con eso lograr hacer parecer los ataques como conflictos intra e inter comunitarios, a la par de un desarrollo propagandístico que tiene como objetivo desacreditar la información que incrimine las acciones gubernamentales”.
Cada vez surgieron más grupos paramilitares, presuntamente apoyados por el gobierno, con la finalidad de acosar a los simpatizantes del zapatismo. El miedo ocasionado por estos ataques, orilló a miles de indígenas a desplazarse de sus comunidades, dejando sus pocas pertenencias hacia un éxodo en busca de un lugar donde pudieran vivir de forma tranquila.
Fue así, que el 22 de diciembre de 1997, 45 miembros del grupo de las Abejas fueron asesinadas en manos de un grupo de paramilitares de aproximadamente 90 individuos. Los atacados estaban refugiados en Acteal, desarmados e indefensos. Una estación militar dispuesta a 200 metros de donde se llevó a cabo la masacre, jamás intervino para detener el ataque.
Emilio Chuayffet renunció a su cargo como Secretario de Gobernación y fue sustituído por Francisco Labastida. Julio César Ruiz Ferro, entonces gobernador del estado de Chiapas, también dejó su puesto. Jacinto Arias Cruz, presidente municipal de Chenalhó fue acusado de haber proporcionado las armas al grupo que cometió la masacre. La mayoría de los detenidos fue liberada tres años después.
Para las Abejas, la masacre fue un castigo por parte del gobierno con el fin de desarticular a los grupos organizados de indígenas en San Pedro Chenalhó que pugnaban por un gobierno propio y asumieron el camino de la resistencia civil pacífica.
El general Mario Renán Castillo, de la séptima región militar, creó comités de seguridad pública a lo largo y ancho de Chenalhó, los cuales, integró con miembros de los grupos armados antizapatistas. De esta forma, no sólo se les dio entrenamiento militar, sino que constantemente se intentó crear conflictos por la tierra o bajo cualquier otro pretexto para justificar la intervención de las fuerzas armadas del gobierno.
Además del terror y la polarización desatadas, se utilizó a los programas oficiales de asistencia social como un chantaje, al condicionar la ayuda a la filiación antizapatista. Los grupos contrainsurgentes buscaban el apoyo de la población ofreciéndoles dinero o alguna otra prebenda otorgada por el gobierno priista con tal de que no apoyaran a los zapatistas.
Incluso el entonces director de Seguridad Pública, José Luis Rodríguez Orozco, declaró que el capitán Germán Parra, dio armas a los indígenas. Funcionarios de la PGR en Chiapas, así como de la policía judicial estatal estuvieron también involucrados. De acuerdo con las investigaciones de la PGR, oficiales del Ejército protegieron a los perpetradores de la matanza. Los gobiernos federal y estatal fueron cómplices en lo ocurrido.
El movimiento zapatista pretendió alertar a la nación contra los efectos que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte traería a la nación en términos culturales, sociales y económicos, al subordinar los intereses nacionales a los de Estados Unidos. Resulta irónico, que aunque el gobierno negara y continúe negando estar más preocupado por atender las demandas del país del norte a las de su pueblo, hace unos meses, cuando Ernesto Zedillo fue acusado en una corte de Estados Unidos por no cumplir con los acuerdos de San Andrés y por crímenes de lesa humanidad por lo ocurrido en Atenco, el gobierno norteamericano decidió otorgarle inmunidad.
Pese a las complicaciones, las Abejas siguen trabajando, a 20 años de su creación. Todavía creen que un México mejor es posible y no se han cansado de luchar por los derechos humanos no sólo de los indígenas, sino de todos los mexicanos.
“(…) confirmamos que nosotros sí hemos cambiado, nos hemos transformado como persona, como comunidad, como pueblo, organización y nación que somos. Porque a 20 años de Las Abejas ya no somos los mismos como antes. Ya no caminamos encorvados. Ya no somos sumisos ante un poder y ante el mal gobierno federal y estatal. Ya no creemos en las instituciones gubernamentales. Ya no creemos en nada de los partidos políticos. Nosotros ya nos hemos hecho fuertes tan fuertes como otros personas que han decidido tomar el destino en sus propias manos, al igual que nuestros hermanos zapatistas nuestra lucha ha hablado ya en Tsotzil, Tzeltal, Mam, Tojolabal, Chol, Quiche, Castellano, Inglés, Francés, Noruego entre otros. Además, hoy ya hemos levantado la vista para mirar de lejos, hemos alzado la voz para ser escuchados; ya no hay mas temor en nuestros corazones porque ya no tememos equivocarnos, ahora ya nos defendemos porque hemos aprendido a defendernos”.
“Nosotros y nosotras “Las Abejas”, vamos a seguir construyendo la otra justicia porque en ella hay posibilidad, ahí nace la vida. Viviremos construyendo, viviendo en la forma como nos dijeron y nos enseñaron nuestros mayores; construyendo este sueño que tenemos que es un mundo justo y necesario, donde se vive con libertad, en equilibrio con todo y donde el amor, la justicia, la paz, la dignidad, la democracia reinan; y la ley de cada día”.
Las Abejas cierran su comunicado haciendo un llamamiento a la sociedad a la unión, la solidaridad y la resistencia: “Por eso, en este 20 años de lucha invitamos a sumarnos todos, a todos los hombres y mujeres conscientes y a los que no están; estamos invitados todos y todas: estudiantes, maestros, artistas, intelectuales a luchar juntos, a caminar bajo la misma bandera, a andar con nosotros en la resistencia, en la construcción de la autonomía y en el buen vivir; porque esta lucha y la construcción de la autonomía no tiene final, es la vida, es el aire que se respira de manera constante, se vive y se construye de diario”